miércoles, 3 de abril de 2013

#31 El origen de las unidades de medida. (ParteII: Las primeras unidades de medida.)

En la anterior entrega de esta serie aprendimos algunas de palabras que designan grandes números y los errores que comunmente se cometen al utilizarlos. En esta ocasión entraremos en materia para hablar de las primeras unidades de medida.

El uso de las primeras unidades de medida se pierde en el tiempo, pero se cree que surgió como una necesidad de comunicar a  otros miembros de la comunidad información referente a distancias y a tiempo. Por ejemplo la distancia que es necesario recorrer para encontrar una fuente de agua o una presa de caza, o el tiempo transcurrido entre estaciones o temporadas de caza o recolección de determinados alimentos. Obviamente la primera unidad de tiempo utilizada fué el día, marcado por el paso del  Sol, y el mes, marcado por las fases de la Luna. De la misma forma las distancias largas se medían en días de camino necesarios para alcanzar un determinado lugar. Así pues, fue probablemente la astronomía la más antigua de todas las ciencias que dio a la humanidad la posibilidad de medir y cuantificar su entorno.

Las fases de la Luna fueron una de las primeras unidades utilizadas por nuestros ancestros para medir el tiempo. (Foto: Observatorio Astronómico de la UNAN-Managua).
Así cuando notaron que la sucesión de las estaciones coincidía con la salida y puesta del Sol por determinados puntos del horizonte nació el concepto de año. Los registros  más antiguos del uso de la astronomía para medir el tiempo datan de hace 3600 años. Se trata del famoso Disco de Nebra,  un disco de bronce elaborado un pueblo prehistórico que habitó una región de Alemania durante la Edad del Bronce y la Edad del Hierro. En este disco están representadas estrellas, el Sol, la Luna y están marcados los lugares en el horizonte por donde se ponía el Sol en los Solsticios y los equicoccios, señalando así el comienzo de las estaciones. El disco fue utilizado durante aproximadamente mil años hasta la Edad del Hierro (se desconoce si por el mismo pueblo que lo construyó originalmente) y fue modificado en al menos cuatro ocasiones para reflejar los conocimientos que tenían los usuarios del momento. Fue encontrado en una colina utilizada para rituales religiosos durante la Edad del Hierro.

El Disco de Nebra, de 3600 años de antigüedad, muestra que ya en la Edad del Bronce se utilizaban instrumentos astronómicos para medir el tiempo. (Foto: Wikimedia Commons)


Pero no creamos que esto fue exclusivo de los humanos, sabemos que hay animales que utilizan también sus propias unidades de medida para transmitir información sobre alimentos a otros miembros de su especie, como las abejas, que tienen un lenguaje matemático para indicar distancias y rutas sorprendentemente desarrollado.

Conforme las habilidades tecnológicas de los humanos se fueron desarrollando, especialmente con la necesidad de intercambiar bienes y mercancías y de ordenar la tierra para la agricultura, surgió la necesidad de establecer unidades de media variadas para diferentes magnitudes físicas y aplicaciones. 

En un principio, de forma natural se empezaron a usar partes del cuerpo humano o su movimiento como unidades de medida, así nacieron los pasos para medir distancias cortas. Pero pronto fueron necesarias unidades más precisas. Hace 2600 años los babilonios y los egipcios utilizaban ya el cúbito como unidad de longitud. El cúbito, también llamado codo era la distancia del antebrazo desde el codo hasta la punta del dedo medio. Los romanos definieron el pie como dos  tercios de un cúbito y así esta unidad se extendió por todo el imperio, siendo una de las pocas que han sobrevivido hasta hoy, ya que la mayoría de las bien definidas unidades de medida romanas entraron en desuso al caer el imperio.

En la mitología Judeo-Cristiana, Dios le da instrucciones a Noé para construir el arca,  y las medidas  le son especificadas  en cúbitos, lo que muestra la influencia  de egipcios y babilonios en la cultura hebrea de la época.

Para medir volúmenes de forma pragmática se utilizaron los recipientes en que se almacenaban como unidades de volúmen. Esto variaba según se midiera el volúmen de líquidos o de sólidos. Por ejemplo para comerciar se utilizaban ánforas para el vino o toneles para la cerveza. Así aun hoy en dia utilizamos unidades de volúmen como la taza o la cucharada para nuestras recetas de cocina o el barril para los combustibles líquidos. 

Muy pronto surgió la necesidad de estandarizar estas unidades de forma precisa para el comercio por lo que surgieron los patrones de las unidades de medida, pero esto es un tema  que dejaremos para la siguiente entrega.

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